viernes, 23 de junio de 2017

El profesor Sergio Santiago Romero reseña Varados en el silencio: La narración atraviesa una y otra vez los portales entre el orden real de la vida y orden ficción al de las palabras;

Os dejamos esta reseña de Varados en el silencio, la novela de Rosa Blas Traisac. El texto corresponte a Sergio Santiago Romero, Profesor de la Universidad Complutense. ¡Esperamos que os guste!

Varados en el silencio propone un viaje, pues la narración atraviesa una y otra vez los portales entre el orden real de la vida y orden ficción al de las palabras; un camino de ida y vuelta que va hilvanando con suaves puntadas un texto. Tesa comprendió que escribirse,  no es tan sencillo como en origen pareciera. Busca entonces un efecto distanciador que la objetive, que la convierta en materia novelable; un dispositivo que ficcionalice la escritura de su ser y, por fin, distancie el mundo de la vida y el del arte para que la representación sea posible. Entonces, Tesa encuentra a Daniel y a su trasunto, Gerard, su otro-ficcional, el otro yo que todos somos cuando nos miramos desde fuera. Daniel y sus entrevistas con los antiguos amantes de Tesa son el pre-texto que permitirá a Tesa ser sujeto de su novela, El gran fraude, versión de su vida y su preclara comprensión de la lucha de sexos, la castración de los hombres y la garra letal del patriarcado.

Me cautivó el primer título, El ardor de las sirenas, porque me hacía viajar a la literatura. Me llevaba de cabeza a Homero y su Odiseo, a quien Nietzsche solía definir como «el tipo helénico clásico», esto es, un bravucón inmisericorde, irracional y desconsiderado: quizás el primer o segundo macho alfa de occidente. Me llevaba también al contraste entre aquellas damas del mar, las sirenas, sensuales y poderosas, y aquella otra mujer incapaz para la vida, Penélope, negadora de sus sueños y prototipo inmemorial del ángel doméstico. Me trasladaba, por último, al choque entre aquellos dos mundos, el viril-tiránico y el de la hembra poderosa que con su canto decide el rumbo desastroso de los barcos patriarcales. Me imaginaba a Ulises tapando con cera sus oídos para ignorar el canto de las diosas madres, para desatender la voz de la mujer libre que grita desde el fondo de las olas o a La sirena varada de Alejandro Casona donde el personaje de la sirena, elemento fantástico y simbólico que indica en ambos textos la introducción de una nueva interpretación de la condición humana o la belleza del verbo varar, y de la gran tristeza que causan esos gigantes cetáceos, en todo lo demás invencibles, que quedan atrapados en la tierra porque han nacido para la libertad que impone el mar.

El enigma radica en « una avería» en aquel sistema con el que los hombres fijan el rumbo de sus vidas. Ya se lo contó Homero a la Humanidad hace miles de años: los marineros cegaron con cera sus orejas y no escucharon jamás la voz de la mujer, su compañera en el fraudulento negocio de la creación y la apasionante aventura de la vida. ¿Cómo no iban a errar el rumbo si desoyeron a la mitad de la especie? ¿Cómo no iban a encallar en sus miedos y frustraciones sino se dejaron acunar por el canto de las sirenas que arden de amor?

Entrevista a Alejandro Cabreba Coronas, autor de 'Los nuncavivos': Un nuncavivo, de existir, debería quedar enclaustrado en su universo paralelo.

Ediciones Atlantis publica “Los nuncavivos”, un libro original del autor Alejandro Cabrera Coronas, que va enganchando al lector poco a poco en una exposición in crescendo de lo que los personajes, en esencia, son: manifestaciones y víctimas del deseo, la ambición, la frustración… y el terror.

¿Cómo fue el proceso creativo de esta novela?
“Los nuncavivos” (que, en puridad, no se trata de una novela en sí, sino de una muestra expositiva y epistolar de personalidades moviéndose en una trama lenta) fue el resultado de un proceso de búsqueda muy concreta y precisa de un arquetipo que pudiera hallar acomodo, sin estridencias, en la galería de los “monstruos” de la creación literaria. Durante meses viví, en los momentos de ocio, obsesionado con la idea de crear un personaje totalmente nuevo integrable en el imaginario de lo fantástico o terrorífico, quizás un tanto cansado de leer sobre los mismos seres y personajes una vez tras otra. Recuerdo perfectamente día, hora y lugar exactos en que me hallaba y en los que me asaltó la “chispa”, allá por 2008, cuando fue escrito por vez primera el presente libro: una cafetería en una esquina de la cual comencé a emborronar servilleta tras servilleta diseñando las claves del ente no carnal que aglutina la trama de la obra. A raíz de haber dado con el ser surgió el dilema de construir una novela propiamente dicha o un algo diferente. Y resultó esta última posibilidad. Desestimé crear una novela al uso, lineal o no, optando por desarrollar la historia (o, más propiamente, la trama) entre unos (muy pocos) protagonistas por medio de cauces comunicativos casi enteramente virtuales: correos electrónicos, chats, publicaciones en redes sociales y en blogs… La plasmación de la trama en este entramado de comunicaciones resulta fresca y ágil y, cuando menos en las fechas en que fue escrita por vez primera, muy original.

¿Quién crees que disfrutará más con su lectura?
Puesto que nunca he escrito al dictado de usos, modas o tendencias, sino acorde a mi propia visión (asumidamente contradictoria) del mundo, de la literatura y de la ficción, pienso que cualquier tipo de público entenderá (y disfrutará, espero… o se inquietará, que es realmente mi pretensión) con la lectura de “Los nuncavivos”. No es literatura (pues es tal, pura ficción nacida exclusivamente de la imaginación) pensada en base a criterios comerciales, pero intuyo que el lector, ávido si bien se piensa de obras diferentes, captará todos los matices sin dificultad alguna, siempre y cuando esté atento a los detalles: porque en estos reside “la sal” de “Los nuncavivos”. Cada fecha, cada hora, cada nombre, la alineación misma en la página de las intervenciones… no responde nada de lo apuntado al azar sino a un proceso cuidadosamente estudiado de selección y descarte.

Si el lector pudiera sacar una conclusión o moraleja de “Los nuncavivos”, ¿cuál sería?
“Los nuncavivos” no pretende ser, en modo alguno, una obra didáctica, ética o moral. Dicho lo cual, bien es cierto que se desprenden de su lectura no pocas derivadas. Quizás la más evidente sea la relacionada con los innegables peligros anexos al mundo “2.0” en el que vivimos inmersos y nos movemos cotidianamente, perdiendo con ello el contacto piel con piel, ojo con ojo, y la propia naturaleza gregaria del individuo. Los personajes carnales de la obra son seres extremada y voluntariamente solitarios, creyentes equivocados en una conexión prácticamente ilimitada con el mundo cuando, en realidad, están cada vez (y paradójicamente) más alejados y ajenos a éste.
Los personajes de carne y hueso de la obra son personas, en el fondo y en la forma, alienadas y metidas de lleno en sus mundos diminutos, desligados de sus esencias reales y naturales. Los fantasmas reales de la obra (los que realmente provocan mayor inquietud y terror, por reales y cotidianos) están fabricados con materia orgánica: las frustraciones y las inseguridades; el egoísmo y los afectos no del todo desinteresados; los temores fundados con mayor o menor enjundia; las conveniencias propias y las utilizaciones del otro; las vanidades y los egos agazapados; las paranoias y los complejos; las desconfianzas, los recelos y las sospechas; los alas sumisiones, confianzas y fascinaciones quizás carentes de fuste; el cansancio, el hastío por el propio hecho de vivir o de seguir sobreviviendo; el dolor, la enfermedad y la molesta presencia vaporosa y siempre flotante de la muerte, a la cual miramos, incómodos, de soslayo… Tal vez produzca mayor miedo e incomodidad el hecho de ver reflejados en primera persona tales demonios que conforman nuestro día a día junto a circunstancias tanto personales como sociales (las mencionadas más el ostracismo para con aquellos que sabemos mejores que nosotros; las necesidades no cubiertas de reconocimiento y amor; la profundísima soledad; el desinterés de fondo con el que tratamos y sentimos al semejante, por aparentemente amado que nos sea; la levedad insoportable del hombre occidental…). Como innatural y paradójica contrapartida, el único personaje que “mantiene el tipo” (aparte de la compañera de vida del intuitivo, cultivado e inseguro científico, docente y escritor vocacional: el -verdaderamente risible- héroe final, de alguna manera, de la obra) es precisamente el ente imposible que lucha con denuedo por un objetivo, que no es otro que el ser: no ser más, sino meramente ser; ser lo que no debería, por lógica, poder ser. Mas consigue, a base de una inusitada determinación, lograr mucho, muchísimo más de lo imaginable para un ente de sus características. Fuerza, tesón, deseo, ansia, lucha… rebeldía. Aunque el personaje en cuestión sea un depredador sin aparente alma ni conmiseración, resultando repulsivo y decididamente “incómodo”, lo cierto es que acaba demostrando ser el único realmente admirable merced a su voluntad de poder: lo cual no quita que el alcance de su maldad, de su voracidad, acaben resultando insoportables y dañinos hasta el límite de lo impensable.
No es “Los nuncavivos”, en resumen, una parábola acerca de nada de lo arriba expuesto. Mas tampoco deja de serlo, visto desde esa perspectiva de lectura e interpretación; y ya que en el interior de toda obra reside mucho más de lo visible, aun sin pretenderlo el escritor.

¿Por qué “Los nuncavivos”?
Esta pregunta (en la que admito no haber siquiera pensado hasta hace escasas fechas) me la han formulado en no pocas ocasiones desde que mi entorno cotidiano ha sido conocedor de la publicación de la obra. La respuesta más simple es que resulta sonoro, como el título de una saga maldita. Pero esta broma minimalista no es del todo cierta ni completa. Los nuncavivos son seres que, en teoría, ni siquiera deberían existir. Pero existen en la obra, y lo que sí que deberían ser es “siempremuertos”. Un nuncavivo es un ente que, de vivir de alguna manera, debería, si acaso, vivir de alguna manera en una dimensión paralela a la humana, sin capacidad alguna para influir en ésta: no hay tangente posible entre un nuncavivo y un humano real, de carne y hueso. Un nuncavivo, de existir, debería quedar enclaustrado en su universo paralelo. Pero lo fascinante del ente protagonista de esta obra es que va derribando fronteras, alcanzando logros y metas impensables (como lo es su propia existencia para el hombre occidental, de costumbre descreído para con las posibles realidades paralelas a lo puramente visible) y llegando a cruzarlas, traspasando cualquier tipo de traba. El nuncavivo (la nuncaviva) de la obra va más mucho allá de conformarse con dejar de estar muerta, semimuerta, pseudoviva o viviente en un mundo extraño, feroz y caníbal: desea vivir de verdad, experimentar, ser todo lo que no es. Y para ello utilizará todas las armas (en principio absolutamente fuera de su alcance mismo) que vaya urdiendo y construyendo: hará uso y abuso de cualquier estrategia de manipulación; seducirá travestida bajo la apariencia de una nubilidad falsa; mentirá e irá cautivando con palabras ya suaves, ya soeces, a unos y a otros; impostará y, finalmente, logrará llegar muchísimo más allá de lo tan siquiera imaginado por un ser de sus (en teoría) limitadísimas posibilidades.

¿Estás trabajando ahora en algo?
Bueno, en realidad llevo trabajando para mi único solaz en lo creativo desde hace unos cuarenta años (hay a quienes les da por coleccionar sellos, monedas, mariposas… a otros nos llena vaciar bolígrafos y cartuchos de tinta). Escribo a cualquier hora (siempre y cuando las fuerzas y las energías me son propicias y me lo permiten), y sobre temas y formas literarias de toda índole. Siempre he escrito para mi exclusivo uso y disfrute, por el mero placer de expresarme, hasta que hace año y medio aproximadamente decidí “probar suerte” en el mundo editorial, en algún certamen, revista o antología. Mas siempre a cuentagotas y sin buscar recompensa alguna. Últimamente estoy centrado (a la par que necesariamente disperso, cual es mi propia naturaleza) en la continuación de esta obra en concreto (si bien es un libro que se cierra completamente en sí, el lector sabrá al acabarlo que habrá, seguro, más) y en la de otra creación (quizás excesivamente “peculiar”) con la que también tengo contrato de edición en vigor. Aparte de estos dos proyectos, sigo practicando ciertos cambios sustanciales en otro tercer libro que (espero) saldrá a la luz a final del presente año: un libro de relatos que versa sobre las fuerzas, los “poderes” pequeños que hacen de los humanos lo que somos, para bien, para mal o para ese algo intermedio que, en el fondo, somos todos. Paralelamente a todo ello, varios poemarios (género este, el lírico, que constituye, seguro, más de la mitad de mi muy dispersa obra) que voy revisando una y otra vez, no pocos libros de relatos (mi otra devoción), aforismos, humorismos y brevedades, ensayos sobre esto y aquello, alguna obra decididamente incatalogable o indefinible… e incluso un extraño libro (esto es rigurosamente cierto, aunque mueva -a mí mismo me mueve- previsiblemente a risa) de (evidentemente falsas) profecías. Todo lo mencionado bajo el prisma de la literatura, la ficción pura: rarísimamente me documento en modo alguno o consulto nada más allá de mi propio (y limitado) conocimiento del mundo, los seres y las cosas (trabajo que entiendo necesario para novela histórica o tratados de diversa índole pero que no maridan bajo mis propósitos con mi manera de entender el proceso de creación puramente literario).

¿Cuál es tu autor de referencia?
Declaro mi debilidad por autores clásicos en mayor o menor medida. Chejov, Maupassant, Lorca, Whitman, Bukowski, Nietzsche… Me son afines los “malditos” muy particularmente pero, aun tratando que ninguno de ellos (o de otras muchas docenas -quizás centenares- no mencionadas), influya en mis escritos, intento, como dije, distanciarme de estilos, tendencias, movimientos, formas, escuelas y temas ajenos de cualquier índole o pelaje. Ya que, por fortuna, mi hecho de escribir no es esclavo de necesidad, ni espera reconocimiento, aplauso, fama… escribo lo que quiero de la manera exacta en que quiero hacerlo. Por fortuna, no me debo a nada ni a nadie (salvo, si acaso, a mí mismo), y nadie ni nada a mí se debe: para mí, escribir es un acto de intimidad, una pulsión mantenida, una necesidad. Aun así, sin pretender ser influido por autor o referente para mi escritura, soy consciente de que la impregnación cultural poliédrica está ahí. Mas no solamente por parte de la literatura, sino de la pintura, la música, la vida misma en toda su extensión y sus casi infinitas manifestaciones. Mas ante todo, y por encima de todo, me debo a mi cerebro: mi espacio real, mi único lugar auténtico, mi mundo libre al que me resulta imposible renunciar: el resto es adorno, circunstancia. Cuando muera mi cerebro yo ya estaré muerto y de mí ni el recuerdo quedará: de ello (de lo minúsculo, prescindible y finito del ser) no me cabe duda alguna.

jueves, 22 de junio de 2017

Rosa Sánchez de la Vega: "Mirar a los ojos de los lectores y transmitirle el mismo entusiasmo y la necesidad de querer saber ¿Por qué ahora?, es una sensación maravillosa"


Llevamos unos días recibiendo los textos y fotografías que nos van mandando los autores participantes en la Feria del libro de Madrid 2017. 

Esto nos cuenta Rosa Sánchez de la Vega, autora de la novela ¿Por qué ahora?:


Este 4 de junio "repetí experiencia, nervios y emoción, los mismos que la primera vez. Disfruté de cada momento. Y agradezco el trabajo de la caseta 254, librería Salamanca".

"Firmar en la Feria del Libro es una experiencia inolvidable. Mirar a los ojos de los lectores y transmitirle el mismo entusiasmo y la necesidad de querer saber ¿Por qué ahora?, es una sensación maravillosa",añade Rosa.



Descubre Lil Murphy, la primera novela de la joven autora Udane Garro: "Algunos personajes tienen más historia detrás, son más profundos de lo que podemos imaginar"

Ediciones Atlantis publica “Lil Murphy” el libro de género negro escrito por la joven autora vasca Udane Garro Iglesia. ¿Te atreves a conocer la leyenda? En esta entrevista con su autora, podrás conocer alguno de sus misterios.

¿Cómo surgió la idea para escribir ‘Lil Murphy’?
La idea para escribir esta historia surgió por mi pasión al género negro. La mayoría de libros que leía y series que veía tenían relación con ese género, así que eso me inspiró para crear mi propia novela.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando recibiste la noticia de que tu novela iba a ser publicada?
El día en que recibí el correo de la editorial diciendo que mi libro iba ser publicado fue el mejor día de mi vida, llevaba tanto tiempo esperando aquel momento... estaba en el autobús con mis padres yendo hacia Errenteria y cuando vi que me habían respondido lo primero que pensé fue si estaba soñando, no me lo podía creer, mi gran sueño se había cumplido. Al bajarme, rápidamente me dirigí donde mis amigas y grité de emoción. Todavía sigo sin creérmelo.

¿Cómo es la evolución de la trama y los personajes?
La trama te va llevando por distintos caminos pero te hace dudar hasta el final sobre cual va ser el asesino. Y los personajes desarrollan bastante, van madurando y creciendo, y se dan cuenta de que la vida no es tan fácil como parece, van aprendiendo y descubriendo cosas nuevas. Algunos personajes tienen más historia detrás, son más profundos de lo que podemos imaginar.

¿De dónde nació ese afán de escritura?
Desde pequeña me ha gustado escribir, era mi cosa favorita en el colegio. Siempre me emocionaba cuando nos decían que el proyecto final de lengua o euskera era escribir un cuento. Siempre tenía alguna que otra idea en mente. Mis profesores comentaban que era una chica de gran imaginación.

¿Por qué el título de ‘Lil Murphy’?
El significado del título es algo que se desvela casi al final de la historia. “Lil” es la abreviatura de “Little”, es decir, pequeña en inglés y es el apodo de la más joven de la familia Murphy. No puedo dar muchos más detalles ya que acabaría contando la historia...

¿Cómo has llevado el compaginar la escritura de tu novela con tus estudios?
No ha sido tan difícil como parecía. Para mí la escritura es una afición. Tomaba mis tiempos libres para escribir, aunque fueran cinco minutos antes de entrar a clase. Gran parte de la historia la escribí en vacaciones de verano así que no tuve muchos problemas.

Si te pregunto por tu libro favorito… ¿Qué título es el primero en el que piensas?
Sin duda es ‘Hielo Negro’ de la autora Becca Fitzpatrick. Me encanta su manera de escribir y sobretodo la trama.

miércoles, 21 de junio de 2017

Mónica Gallego sobre 'Huracán rojo': Qué mejor lugar que escribir de donde vives. Creando un misterio de cada rincón por donde diariamente paseo.


Ediciones Atlantis publica “Huracán Rojo” el libro de la autora bilbaína residente en Ayegui, Mónica Gallego. Esta nueva novela, es la segunda parte de una trilogía de género policiaco que comenzaba con ‘Símbolos y muertes ocultas’, publicado por esta misma editorial en febrero de 2016. Os dejamos con su autora.

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?
La idea de escribir HURACÁN ROJO surgió al comenzar a documentarme para la anterior novela editada también por la editorial Atlantis, Símbolos y muertes ocultas. Quise hacer una saga de novela policiaca comenzando por el abuelo, continuando por el hijo y terminando con el nieto. 
Dejé abierta la intriga con el personaje Jerriet Hagolen, captando la atención del lector en cuanto si le habría sucedido algo malo o no. Tenía claro que HURACÁN ROJO se ambientaría en Estella y Ayegui, municipios que se merecían la dedicatoria que el libro lleva.  

¿Qué se va a encontrar el lector?
Diré en primer lugar que nada es lo que parece. El lector se va a encontrar con un libro que mezcla ficción y realidad. Ficción en cuanto a que deberá resolver el misterio que envuelve los mensajes que el “Asesino de la baraja” deja tras cada una de las muertes acaecidas en los términos municipales de Estella y Ayegui, si es que quiere atraparle. Al mismo tiempo descubrirá información real de los monumentos y lugares de interés citados, invitándole a venir a visitar el paraje que recoge la novela.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular? 
Más que inspiración han sido muchas horas de documentación. Han sido varias las personas de Estella y Ayegui que me han narrado hechos acaecidos años atrás así como lo que ha cambiado el municipio en cuanto a extensión y negocios ya inexistentes.
La historia y los monumentos del lugar me inspiraron para basar la trama aquí dándome así la oportunidad de dedicar “Huracán rojo” a los ciudadanos y ciudadanas de estos dos municipios.

¿Por qué Estella y Ayegui como escenarios para ‘Huracán Rojo’?
Porque Ayegui es el municipio en el que resido, tranquilo, rodeado de montañas y zonas verdes. Entre ellas, Montejurra, citada en la novela, con mucha historia sucedida en ella. Ambos municipios son dignos de ser vistos. De conocer toda la historia que encierran. Qué mejor lugar que escribir de donde vives. Creando un misterio de cada rincón por donde diariamente paseo.

¿Tiene algo en común con las escritas anteriormente?
“Símbolos y muertes ocultas” se asemeja al ella en cuanto a género literario. En ambas hay un asesino en serie al que hay que dar caza a la vez de que se cita un misterio abierto a resolver en el siguiente libro.
“Cosas de la vida” es una novela de superación que trata temas de actualidad como son la violencia doméstica, el paro juvenil y la emigración dada tras las crisis en España. Es una inyección de fuerza para alcanzar todo aquello que uno desea. Los lectores lloran para sentir dentro que deben perseguir sus sueños al igual que lo hizo Verónica, la protagonista de esta historia. 

¿Tienes algún nuevo reto en mente?
Por supuesto. Ya he comenzado a escribir una novela de actualidad en cuanto a una de las enfermedades más estigmatizadas en España al mismo tiempo que me documento y creo la trama del último volumen de la saga Mistake. 

A la vez sigo escribiendo literatura infantil, mi último libro “El diario de Jorge” ha sido reseñado por la escritora y periodista Rosa Montero. Eso unido al amor incondicional que dan los niños me anima al seguir escribiendo estos libros para ellos.

lunes, 19 de junio de 2017

Eduardo Piqué Sánchez, autor de 'El invierno en las espaldas': Siempre he creído en la función social – que no es la única – de la literatura

Ediciones Atlantis publica “El invierno en las espaldas” el libro del autor Eduardo Piqué Sánchez. Una novela que llevará al lector por las distintas etapas de la vida de su protagonista, que tiene el ‘carpe diem, como filosofía de vida. Descubre más sobre esta novela con esta entrevista que hemos realizado a su autor.


¿Quién es Eduardo Piqué Sánchez? 


Es un profesor nacido en el Madrid de los años cincuenta que siempre ha manifestado su vocación por la docencia, la lingüística, la literatura y el cine en particular, sin dejar de lado otras artes como la música ni su interés por viajar conociendo otros lugares, otros paisajes y otras culturas. Por eso ha intentado siempre moverse en la medida de sus posibilidades por diversas localidades de la geografía española, francesa o suiza en lo que a su actividad profesional se refiere y por otros sitios que considera que tienen aliciente para ser visitados. Las dos ciudades que más le han marcado han sido indiscutiblemente Madrid y París, la primera por ser su lugar de nacimiento y en la que más tiempo ha pasado, y en la que se encuentra profunda y gratamente arraigado a pesar de sus ausencias. La segunda, no sólo por su encanto en muchos sentidos sino porque en ella también vivió momentos importantes que de una o de otra manera forjaron en cierto modo su persona. No olvida tampoco los días pasados en algunas poblaciones de Francia (Besançon y Avignon, la Ciudad de los Papas, en la que pasó cuatro años inolvidables de su vida) o de Suiza (Lausanne y Ginebra) ni tampoco la vecina y entrañable Alcalá de Henares. 

Ha sentido siempre inclinación por la escritura y ha publicado algunas cosas. Sus publicaciones en forma de libro son: Método de trabajo para una enseñanza activa de la Lengua, Notas para un estudio sintáctico de la obra narrativa, El comentario de texto en la Enseñanza Secundaria, El problema de la transitividad en el español actual, Didáctica de la Lengua y Literatura: cuestiones prácticas, Cuentos de la edad joven y El invierno en las espaldas, que presenta ahora. Tiene publicados algunos libros y artículos de carácter didáctico, literario, y poesía. 

Llegado ya a estas alturas de su vida, piensa que puede ser un buen momento para contar lo que sin duda va a ser la mayor parte de ella, aunque todavía tendrá mucha guerra que dar. Todo ello con optimismo. Como él mismo dice en su libro tiene en su haber “un balance positivo de su pasado, un presente vivido serena y felizmente y un futuro en el que confiar”. 


¿A quién va dirigida esta obra? 


En principio a todo el que quiera leerla. No hay ningún público en especial. No creo que deba haber limitaciones en este sentido porque nunca sabemos con exactitud a quién puede interesarle lo que uno escribe. No obstante serán las personas más allegadas y que conocen mejor al autor, sus amigos y amigas fundamentalmente los que puedan sentirse más atraídos por su lectura. 


¿Qué tiene de autobiográfico “El invierno en las espaldas”? 


Todo, sin excepción. Es un libro de carácter claramente autobiográfico. Por eso, al leer la biografía del autor y la sinopsis de la novela, se observa un evidente paralelismo entre ambos. Desde la primera página en la que el autor nos explica cómo se ha ido gestando el libro hasta el final, en el que haciendo una reflexión nos expone su manera de pensar sobre varios aspectos, pasando por lo que es el propio cuerpo del texto, que es en realidad la vida del protagonista pero acompañada al mismo tiempo de la presencia de otros personajes – todos ellos reales – que al igual que éste aparecen con otros nombres distintos al verdadero por razones de discreción. Su infancia, adolescencia y parte de su juventud en el Madrid de aquellos tiempos (años 50, 60,70), su traslado a una bonita localidad de la Costa Brava, los años vividos en París y otras localidades de Francia y Suiza así como los transcurridos a efectos profesionales y algo más que profesionales en la agradable ciudad de Alcalá de Henares son pura realidad. El invierno en las espaldas no es sino un vivo reflejo de todo ello. 


¿De dónde nació ese afán de escritura? 


Es difícil responder con precisión a esta pregunta. La redacción siempre ha sido uno de mis ejercicios preferidos ya desde la edad escolar. Pero una cosa es escribir sin más y otra muy diferente hacerlo con el ánimo de publicarlo. Eso es algo que vino ya mucho después cuando me decidí a enviar a una editorial unos poemas que luego incluyeron en la antología Promesas poéticas de hoy y cuando aparecieron una serie de artículos que escribí sobre Madrid en una revista profesional de agentes comerciales de nuestra Comunidad. Después empecé a publicar algunas colaboraciones en revistas profesionales de educación (Escuela Española, La escuela en acción, Comunidad Escolar), algunos libros sobre enseñanza de la Lengua y Literatura y un libro de relatos breves. Lo que no hay que olvidar nunca es el papel decisivo de mis profesores sobre todo en los primeros años y de todas aquellas personas que supieron valorar lo que yo escribía y que siempre me animaron a seguir haciéndolo. 


Si pudieras cambiar algo en este mundo a través de tus relatos, ¿qué sería? 


Sería muy pretencioso por mi parte intentar cambiar cosas en este mundo a través de mis relatos pero algo hay de eso. Siempre he creído en la función social – que no es la única – de la literatura. En mi caso este horizonte es bastante más modesto. Yo sólo pretendo compartir mi elemental experiencia de la vida, mi pensamiento y en algunos casos mi sentimiento con la idea de que pueda servir de algo a la persona que lo lea. Transmitir mi idea sobre las cosas que se deben apreciar y desechar, huir de la envidia, de la falsedad, de las comparaciones constantes con los demás que nos llevan a ser infelices, de los complejos y acercarnos a todo lo contrario. Mal podemos cambiar algo en este mundo si no empezamos primero por la persona. 


¿Cómo crees que puedes sorprender al lector? 


Si lo de sorprender lo entendemos en el sentido de “sorpresa”, la verdad es que nunca he pretendido sorprender a nadie. Si es en el sentido de “agradar”, eso ya es otra cosa. Creo sinceramente que el primer factor para “sorprender/agradar” al lector es la amenidad. Hay que empezar por ser amenos y no aburrir al que nos lee incitándole a abandonar nuestro libro. Por eso me enfado conmigo mismo cada vez que veo una repetición innecesaria en alguno de mis escritos. Tras la amenidad viene el enganche, cuando además de distraer conseguimos atraer el interés de quien lee por lo que hemos escrito. En pocas palabras: entretener, interesar y hacernos comprensibles.

martes, 13 de junio de 2017

La Feria del Libro de Madrid llega a su fin con la participación de 53 autores de Ediciones Atlantis


Este fin de semana poníamos fin a la Feria del Libro de Madrid 2017. En ella, han participado 53 de nuestros autores firmando ejemplares de sus novelas: Encarnación Aulló, Carmen Fabre, Juan Solaz, Gabriel Monte Vado, Ramón Valls, Ángel Manzano, Raúl Jiménez Sastre, José Manuel Muriel, César de la Lama, Ignacio Martín Sequeros, Rosa Sánchez de la Vega, José Luis Varea,Vicente Verdú Manolo Royo, Ana Martínez-Acitores González y José Luis Sanz Vela entre muchos otros disfrutaron desde el 26 de mayo al 11 junio de esta experiencia .

Un año más, acudimos de mano de la Librería Salamanca, en esta ocasión en la caseta 254 del Parque del Retiro. Gracias a la participación de autores y lectores, un año más el evento fue un éxito, dejándonos con ganas de volver a repetir el año que viene con muchos más autores y nuevas historias que contar. ¡Estad atentos! porque en las próximas semanas os iremos contando la experiencia que nuestros autores han tenido en la Feria y podréis ver todas las imágenes.