Acción, amor, desamores, intriga y conspiraciones, en 'El lado oscuro', una novela de Francisco Miguel Alonso Gómez


¿De dónde surgió la idea para escribir ‘El lado oscuro’?

Fue algo totalmente fortuito. No iba buscando la idea del personaje o la trama. Fueron cosas que surgieron conforme escribía el libro. Cuando lo tuve terminado, en parte por la trama y en parte por mi anterior grupo, que se llamaba mitad oscura, me decidí por ese nombre. Pero ya estaba escogido para un libro. Así que decidí llamarlo "El lado oscuro "

¿Qué se va a encontrar el lector en este libro?
Pues se va a encontrar acción, amor, desamores, intriga y conspiraciones

¿Qué rasgos tiene Paco de Francisco Miguel?
Siempre hay algo autobiográfico del autor en sus libros. No es que me haya reflejado conscientemente en Paco, pero sí hay alguna pincelada de mi en él

¿Hay algún personaje al que le hayas cogido especial cariño?
Quizá al personaje principal, por lo anteriormente apuntado

Si pudieras viajar a algún libro… ¿En cuál te encontraríamos?

En cualquiera en el que la trama sea divertida
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Esta es la entrevista Ángel José Limpo Píriz, autor de 'La incertidumbre del tránsito'

Ediciones Atlantis presenta este viernes en el Museo Etnográfico González Santana de Olivenza 'La incertidumbre del tránsito', una novela urbana escrita por el autor extremeño Ángel José Limpo Píriz, ambientada en las localidades de Juromenha y Olivenza. En sus páginas se narra una historia de supervivencia, de amor y también de rivalidad. "Sus personajes son mujeres y hombres de carne y hueso, como los de esa exótica familia de mi infancia, con sus sueños y frustraciones, sus grandezas y debilidades, de una fidelidad rayana en el estoicismo o vendidos a sus intereses personales, a veces sublimes, a veces plebeyos, amarrados a sus raíces y víctimas de su propio destino", nos cuenta su autor en esta entrevista.

¿Cómo ha sido el proceso creativo de esta novela?
Escribí La incertidumbre del tránsito hace justo ahora veinte años mientras atravesaba la peor de mis crisis personales. Era mucho más extensa de lo que es ahora, con un estilo mucho más tosco y rudimentario, cargada de citas eruditas y planteamientos morales, porque inconscientemente volqué en ella toda mi rabia contra el mundo. Cuando después de ocho o diez años volví a leerla no me desagradó tanto como pensé. Aunque le sobraban florituras por todos lados, la historia seguía resultando interesante. Suprimí en ella todo lo superfluo hasta conseguir adelgazarla en más de cien páginas y reforcé alguna parte que estaba más en el aire. Y volvió a reposar otros tantos años en el disco duro de mi ordenador. Hace aproximadamente año y medio volví a rescatarla, cambié por completo su estructura para hacerla más ágil y amena, la adelgacé aún más y trabajé su estilo hasta el hartazgo. Vosotros diréis si el esfuerzo ha merecido la pena.

¿Está inspirada en una historia real?
Está inspirada en gran parte en mis propias vivencias de la infancia. Mi familia materna era un clarísimo ejemplo de esa familia extensa, extinta ya, de los entornos rurales dedicada a la agricultura y al pastoreo y apiñada en torno a sus progenitores. Al ser tan amplia y numerosa había en ella especímenes rarísimos que parecían salidos de una película de Buñuel. Tuve al mismo tiempo la suerte de que mis padres fueran grandes aficionados a los libros y supieran contagiarme la pasión por ellos.

¿Qué se va a encontrar el lector en La incertidumbre del tránsito?
La incertidumbre del tránsito es, básicamente, una historia de supervivencia. De supervivencia y de amor. Porque en circunstancias de extrema dificultad y muy prolongadas en el tiempo solo el amor hace posible la supervivencia. Y de rivalidad. Sus personajes son mujeres y hombres de carne y hueso, como los de esa exótica familia de mi infancia, con sus sueños y frustraciones, sus grandezas y debilidades, de una fidelidad rayana en el estoicismo o vendidos a sus intereses personales, a veces sublimes, a veces plebeyos, amarrados a sus raíces y víctimas de su propio destino.

¿Ha habido alguna parte que te haya costado más escribir o algún momento en el que te hayas estancado?
El periodo de la guerra civil, porque en mi casa era un tema tabú. Si alguna vez los adultos –nací en el 61; todos mis mayores, por tanto, la vivieron– hablaban de ella, lo hacían bajito y a escondidas y nunca en presencia de los niños. Me resulta muy difícil imaginar la convivencia en un entorno tan reducido, en el que todos nos conocemos o somos incluso parientes, en esas circunstancias.

¿Tienes algún autor/a de referencia?
Ninguno en concreto. Me gusta mucho Saramago, García Márquez, Delibes, Murakami, Jesús Carrasco…

¿Cuál es el último libro que has leído?
“La intrusa”, de Éric Faye.
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Entrevista a Lucía Cuevas, autora de 'Trastornos arquitectónicos': Me baso en sensaciones para escribir, creo que es la mejor forma de expresar lo que nuestro cuerpo nos quiere decir

Ediciones Atlantis publica'Trastornos arquitectónicos', un libro de la psicóloga clínica Lucía Cuevas que utiliza la narrativa como una forma de transmitir sensaciones y ganar la baza al inconformismo actual mediante el absurdo, el humor negro y la sátira.

¿De dónde surgió la idea para escribir ‘Trastornos arquitectónicos’?
Más que con ideas escribo con sensaciones, una de ellas supongo que la habréis vivido muchos de vosotros si habéis ido a  Ikea, con su laberinto de pasillos y el marathón que hay que recorrer hasta alcanzar la salida. La sensación de agobio es una característica que predomina en Trastornos Arquitectónicos. Otra sensación, tal vez de vacío, es el contacto con lo finito, con la pérdida, como relato en el cuento de Arquitectura pediátrica. Las otras impresiones en las que me baso las reconozco muy bien en películas como Jo qué noche o El día de la marmota.

¿Qué te impulsa a escribir?
Me baso en sensaciones para escribir, creo que es la mejor forma de expresar lo que nuestro cuerpo nos quiere decir. Con las sensaciones podemos movernos a través del tiempo interno de cada persona. 
Una sensación nos sitúa en el presente pero también es un trampolín para viajar al pasado, recordando cuándo, dónde y con quién compartirnos esa misma sensación o para abrir nuestra capacidad de deseo impulsada hacia el futuro.
Las imágenes que me impactan (fotografía y cine), las noticias de la prensa diaria, son otras de las fuentes de las que me nutro para escribir, pero al fin y al cabo, son las sensaciones que me produce mirarlas, no comprenderlas, contradecirme en mis pensamientos, sentir una cosa y pensar otra a la vez… esas pequeñas imperfecciones son las que me impulsan a escribir, tal vez intentando poner un orden a mi propio caos. 

¿Cómo podemos saber si sufrimos trastornos arquitectónicos? ¿Existe cura?
Sólo lo podrás saber si lees mi libro y siento decirte que no existe cura. Qué aburrido sería todo si estuviera perfectamente construido. Los mejores momentos surgen de demoliciones de edificios, deconstruir construye. 

¿Qué se va a encontrar el lector en este libro?
Siete relatos de ficción muy diferentes entre sí pero tejidos en torno a espacios asfixiantes, miopes, que menguan y creen como Alicia en el país de las maravillas. Personajes que se transforman, que odian a sus lectores, que los intentan confundir, seducir. 
Finales circulares, con escaleras imposibles de bajar, casas que echan sus primeros dientes de leche, pequeñas tiranas que quieren tener sexo con 5 años,  un conocido escarabajo “Gregor Samsa” que acude a su puesto de becario en metro o juegos de ajedrez entre líneas curvas y rectas, son algunos de los ejemplos que podréis encontrar en Trastornos Arquitectónicos. 
Si pudieras viajar a algún libro… ¿En cuál te encontraríamos?
La verdad es que soy el Conejo Blanco de Alicia en el país de las maravillas, siempre ando con prisa. Pero me encantaría viajar a Puerca Tierra de John Berger y sentir la naturaleza tal y cómo las describe en su libro.  También me resultaría muy interesante aterrizar entre los habitantes de Obaba de Bernardo Atxaga. Y desde luego a Trastornos Arquitectónicos, me gustaría conocer Amarela. 


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Pedro Ruiz-Cabello Fernández, autor de 'La tienda': "El amor imposible es el que genera las pasiones más arrebatadas"

Ediciones Atlantis presenta este sábado en Granada,'La tienda', el undécimo libro escrito por el autor granadino Pedro Ruiz-Cabello Fernández, que trata como tema principal el amor imposible, ese que como dice Bécquer en sus rimas, genera las pasiones más arrebatadas.


¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela? 
Primero surgió el asunto, un amor imposible. Casi todos hemos vivido alguna vez un amor imposible; siempre he creído que podía ser un tema apropiado para una novela. Escogí luego un personaje y un ambiente: procuré que estuvieran muy alejados de mis circunstancias actuales para que nadie tuviera la tentación de buscar comparaciones o paralelismos. El amor imposible es el que genera las pasiones más arrebatadas, como ya declarara Bécquer en una de sus rimas. Yo también lo había tratado en la poesía, pues es otro género que cultivo. 

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación particular? 
Nadie puede escribir sobre un tema como este si no lo ha experimentado. Es algo que he afrontado en diversas etapas por distintos motivos. En la novela, la imposibilidad del amor se debe a una diferencia de edad que resulta insalvable: yo me he visto quizá en una situación parecida, aunque no quiero revelar detalles ni dar señales de ningún tipo. La novela no deja de ser, en cualquier caso, una historia ficticia: eso no hay que olvidarlo nunca, pues muchas veces se tiende a creer que todo es realista. 

La tienda es tu undécima novela. ¿Hay algún elemento (ambientación, género, personajes…) que comparta con las escritas anteriormente? 
Hay muchos elementos en común con otras novelas: cada autor crea su propio mundo, un universo conformado por personajes y ambientes que deben ser fácilmente reconocibles por sus lectores. Esta novela se sitúa en un pueblo pequeño de la vega granadina, igual que otras que he escrito antes. El paisaje es una de mis señas de identidad: es quizá el rasgo que más me define como escritor. Es el amor a la naturaleza lo que me lleva a describir paisajes. Creo que es una modalidad de la literatura que no se cultiva mucho actualmente. Lo que predomina hoy es algo más ligero. En mis novelas hay también mucha profundidad: analizo comportamientos, describo estados de ánimo, trato temas que quizá son propios del ensayo; porque para mí la novela es un género abierto, en el que caben muchos elementos. También se puede echar de ver en esta y en otras novelas un cierto costumbrismo, como no podía ser de otra manera en alguien que ama a su pueblo. Decía Piglia que en las obras literarias nunca deja de haber un fondo autobiográfico; en todas mis historias lo hay, incluso en aquellas que aparentemente se apartan de la realidad o que se sitúan en un tiempo muy lejano. 
Entre tus libros encontramos verso y prosa. ¿En qué género te sientes más cómodo escribiendo? 
Yo empecé escribiendo poesía, cuando era todavía un adolescente. Luego me pasé al campo de la narrativa, aunque la verdad es que nunca he dejado de cultivar la poesía. No podría decir en qué género me siento más cómodo. Hay quien afirma que soy un poeta que escribe novelas. Hay mucho lirismo en mis historias: es mi forma de escribir, el estilo que poco a poco he ido forjando como narrador. Pienso que en el mundo de la literatura pasa lo mismo: hay autores que tienen alma de poetas; en García Márquez o en Muñoz Molina, por ejemplo, se puede percibir un aliento poético; es posible que el atractivo que tienen se daba a ello. Luego estarían los narradores puros, como es el caso de Galdós, a los que también admiro. 

Si te pregunto por un libro de tu infancia…, ¿cuál es el primero que te viene a la cabeza? 
Bodas de sangre de Federico García Lorca. Lo leí con doce años, a punto de cumplir trece. Hasta entonces había leído libros de carácter infantil, todos de aventuras. La verdad es que no había sido un buen lector cuando niño; me había iniciado tarde en la lectura. Sin embargo, cuando leí Bodas de sangre, a pesar de ser un drama, difícil de entender para un niño, intuí que tenía entre mis manos algo diferente. Fue mi primer encuentro con la literatura. A la literatura hay que acercarse sin prejuicios, con la inocencia de un niño que desea descubrir mundos nuevos.
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Panayotis Fantidis, autor de “Anhelos perdidos’ y ‘Don Leandro, el forense’, las dos caras de la misma moneda.

Ediciones Atlantis presenta este sábado en Madrid, 'Don Leandro, el forense', una obra del autor griego residente en España Panayotis Fantidis, que invita a reflexionar sobre las desgracias ajenas, que no se pueden tomar con indiferencia y frialdad inhumana.

¿Qué te inspiró para escribir esta novela?
Cómo sabes, mi novela publicada el año pasado se titula 'Anhelos perdidos'. Es decir, en ella hablamos de deseos intensos o vehementes de una cosa, de un acontecimiento. Este año he querido escribir algo que fuera el reverso de lo publicado el año anterior.
     
¿Hay rasgos de Panayotis en Don Leandro?
Sí, hay bastantes. Ambos compartimos la pasión por la investigación medica en sus distintas facetas, el inmenso amor por la docencia y el gran afecto que sentimos por los  jóvenes y, en ocasiones, incómodos amigos.
Igualmente, ánimo, humor y fe en nosotros mismos no nos faltan a ninguno de los dos.
El ilustre profesor, por su forma de ser ennoblece no solo a su profesión, sino a toda la raza humana, y, adicionalmente, gana, sin esfuerzo adicional, las simpatías de todos. Me gustaría parecerme a él.
   
¿Qué tienen en común “Anhelos perdidos’ y ‘Don Leandro, el forense’?
Ambas son las dos caras de la misma moneda.

¿Qué se va a encontrar el lector en esta novela?
Van a encontrar una obra corta, en la que de forma amable y agradable un profesor de Medicina Legal, creado por el autor, narra  un reducido número de historias a sus alumnos del último curso de Medicina. La obra se divide en varios capítulos, cada uno de los cuales es un historia entretenida, sorprendente e instructiva, relacionada con la actividad profesional del profesor cómo forense.
De cada una de estos relatos, el lector sacará sus propias conclusiones.  
·         

¿Qué libro, de los leídos últimamente, nos recomendarías?
Los tres autores que más me han impresionado e influenciado, son Nikos Kazanzakis, Ernest Hemingway y Paulo Cohello.
Cualquiera de los libros de los autores antes mencionados, y de cualquier otro autor actual como Charo Nogueira o Alicia Padrón , merece la pena ser leído, analizado y comentado.

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Álex Garrido sobre 'Música para algoritmos': ¿Qué ocurrirá cuando un programa informático te conozca mejor que tú mismo?

Ediciones Atlantis presenta en  'Música para algoritmos', un libro de Álex Garrido que nació como respuesta a la pregunta: ¿Qué ocurrirá cuando un programa informático te conozca mejor que tú mismo?

  • ¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?  
La idea originaria de Música para algoritmos surgió, de manera muy clara, al leer el ensayo “Homo Deus” de Yuval Noah Harari. En él se plantea, entre otras cuestiones, la pregunta de qué pasará cuando los ordenadores tengan tanta información sobre nosotros que nos conozcan mejor que nosotros mismos. Me pareció un punto de partida fascinante porque no tiene nada de fantasioso: como psicólogo, sé que muchísimas veces la gente no tiene ni la más remota idea de las cosas que influyen en las decisiones que toman. Los programas de Google o de cualquier empresa tecnológica ya predicen tremendamente bien qué vídeos queremos ver, qué música nos va a gustar, qué destinos nos interesaría visitar, qué noticias nos interesará leer... Cuando tengan un conocimiento todavía más profundo, ¿por qué no preguntarles qué trabajo coger, qué pareja escoger, dónde vivir...? La verdad es que, en cierta medida, ya estamos haciendo eso. No sé muy bien en qué nos convierte o qué implicaciones tiene delegar ese tipo de decisiones en los ordenadores, por eso me pareció interesante explorarlo en la novela.
  • ¿Qué obras han influido en este libro?
Me da la impresión de que las influencias que se pueden encontrar en este libro son muchísimas pero en una cantidad pequeñita. No creo que haya mucho de ningún otro autor que me guste en Música para algoritmos, pero sí hay pinceladas de Terry Pratchett, toques de Ghost in the Shell (que es una peli, pero bueno...), un poquito de Ted Chiang (el autor de La llegada) y mil cosas más. Por mucho que me guste un autor, me parecería muy aburrido intentar escribir en el estilo de, además de muy trabajoso... mucho mejor ir inventándoselo por el camino.
  • ¿Qué se va a encontrar el lector en ‘Música para algoritmos’?
Pues una historia de ciencia ficción y humor, y un poquito de aventuras. Soy incapaz de escribir nada sin meter humor por algún lado, no sé si habrá tema lo suficientemente serio como para que el humor esté de más. Mi señor padre ahora diría “no te olvides mencionar que también hay filosofía!”, pero la filosofía vende muy poco, así que no lo voy a mencionar... En cualquier caso, la filosofía se debe desprender de la historia, no colgar como un pegote en un ladrillo de diálogo. No sufras, padre.
  • ¿Hay algún personaje al que le hayas cogido especial cariño?
Me siento tentado de mencionar a Renzel, que tiene un nombre completamente absurdo y escucha black metal a pesar de parecer un pitufo, pero me decantaré por Don Microso, el poderoso hacker que vive en casa de su madre y tiene prohibido trabajar en ningún sitio. La protagonista, Eva, le describe como un héroe de acción atrapado en el cuerpo de un pescador retirado, y creo que con eso está dicho todo. O quizá no.
  • Si te pregunto por un libro de tu infancia… ¿Cuál es el primero que te viene a la cabeza?
Sin duda, Shakanjoisha, de Jordi Sierra y Fabra. Está lleno de aventuras e historias inteligentes y profundas. Es un libro que, cuando lo vuelves a leer de adulto, te sigue encantando y no te da vergüenza ajena. Os estoy mirando a vosotros, Los cinco.
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Entrevista a Pablo Puicercús, autor de 'De esperanzas y soledades': Siempre hay una grieta por la que se filtra la esperanza

Ediciones Atlantis presenta este sábado en Madrid 'De esperanzas y soledades', una novela urbana de Pablo Puicercús Bolado. Esto es lo que nos cuenta su autor sobre la novela.

¿Qué hay de Pablo Puicercús en ‘De esperanza y soledades’?
Todo. No sé cómo escribir sin dejar un pedacito de mi en cada personaje y cada historia. Cada página tiene un poco de mi. La literatura nace de lo más profundo del autor y no sé si se puede desligar de él. Yo tampoco lo he pretendido.

¿Cómo nació tu pasión por la literatura?
Sin duda el día que mi madre me puso entre las manos "Cien años de soledad". Desde entonces vuelvo a él cada primavera y cada vez lo encuentro más fascinante. Siempre he fantaseado con escribir algo que enamore a alguien lo mismo que a mi ese libro. 

¿Qué has querido transmitir con el título?
Soy realmente pésimo poniendo títulos. Se me da fatal. Con "De esperanza y soledades" resultó más fácil porque recoge la esencia del libro en esas pocas palabras. Además Esperanza es también uno de los personajes que más he disfrutado dando vida y me divirtió el doble sentido.

¿Cómo ha sido el proceso creativo de la misma?
Soy un escritor bastante anárquico y no llevo ningún tipo de patrón o disciplina. Inicialmente iba a ser un relato que se me fue de las manos, tanto en la extensión como en el argumento, y la historia me guiaba a veces más que yo a ella. Fue muy fácil ir dándole forma porque sabía perfectamente lo que quería contar. Luego pasé a la fase de revisión que me suele llevar más tiempo que la creación en sí.

¿Y qué es eso que has querido contar?
Que hay demasiada gente que se empeña en ser infeliz solamente porque resulta más cómodo y sencillo que luchar por ser feliz. Pero siempre hay una grieta por la que se filtra la esperanza, a la que hay que agarrarse para no dejarse vencer por la desolación. Y que uno siempre debería dejar de fingir ser nunca tuvo vocación de ser.



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